Marca Ciudad distinción a nivel mundial



La globalización y sus implicaciones han cambiado la gestión de imagen de ciudades y países. La marca ciudad surge como una respuesta a los desafíos de la globalización y se consolida como una herramienta fundamental para promover el desarrollo socioeconómico. Básicamente una marca ciudad es la aplicación del marketing sobre la gestión de una ciudad. A priori la utilización del marketing conlleva un cambio conceptual, donde la ciudad se convierte en un “mercado” y las personas (ciudadanos, visitantes e inversores) se transforman en “clientes”. Esto implica una nueva filosofía de gestión, que se centra su atención en los procesos de intercambio social, comercial y cultural para buscar la mayor satisfacción del “ciudadano cliente”. Según los autores Holloway y Hubbard, en su libro “People and place: the extraordinary geographies of everyday life”, el desarrollo de una marca ciudad parte de dos premisas. La primera supone que la imagen de la ciudad se forma en contenido y significado en la mente de las personas; es decir que la población a través de sus percepciones y vivencias construyen una o varias ideas de los lugares. La segunda premisa propone que la mejor manera de encausar esta dinámica es mediante el desarrollo de una marca. Ambos supuestos, provienen de la experiencia que tiene el sector privado respecto a la promoción, posicionamiento y gestión de imagen de diversos bienes y servicios; en otras palabras, el marketing descubrió que la mejor forma de introducirse e influir en la mente de los consumidores es mediante la asociación con una imagen determinada, un sello distintivo, es decir una marca. 

¿Por qué es importante crear una marca ciudad?

El contexto de la globalización supone un nuevo escenario en términos de información, tanto en disponibilidad, como en flujo y velocidad de difusión. La influencia de este contexto sobre la actividad turística e inversora, promueve la competencia entre ciudades; que a su vez crean la necesidad de adoptar acciones y estrategias derivadas del ámbito empresarial. Al mismo tiempo, la creación de una marca invoca la necesidad de establecer la identidad de la ciudad; procurando puntos coincidentes entre sus cualidades diferenciadoras, la demanda del público externo y las expectativas de los ciudadanos. Como resultado la importancia de una marca ciudad se sitúa, tanto como una herramienta para lograr un lugar privilegiado en la mente de las personas y como oportunidad de influir, potenciar o modificar la manera en que es percibida. 

¿Cómo podemos construir nuestra marca ciudad?

La creación y desarrollo de la marca en general es un proceso continuo e interrelacionado de todas las acciones orientadas hacia el marketing. En primera instancia es necesario estudiar todas las asociaciones que tiene la ciudad, ya sean de orden emocional, mental o psicológico. Al mismo tiempo es necesario que la ciudad defina cuál es la imagen que quiere mostrar, qué tipo de marca quiere ser y sobre todo cuáles atributos debe promocionar. Es necesario ahondar en los atributos, ya que son en última instancia los que definen la imagen y la marca de una ciudad. Bajo este enfoque debemos entender que la ciudad está formada por un conjunto de atributos perceptibles e imperceptibles de los cuales obtiene una determinada imagen, que a su vez evocan a determinadas asociaciones emocionales que dan como resultado cierto grado de satisfacción en los “ciudadanos clientes”. En este sentido, las características propias de la ciudad son un instrumento más para competir y diferenciarse de otras ciudades. Es aconsejable que en la definición de una marca se procure mostrar una imagen diferente y reconocible, ya que esto se traduce como una fuerza competitiva que permitirá a la ciudad posicionarse en la mente de distintos públicos.

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