La Paz, la ciudad del malabarismo arquitectónico
La ciudad de La Paz es cautivadora. Desafía
al turismo y al turista desde todos sus ángulos. Genera un impacto visual desde
la primera vez que uno se enfrente a ella mientras baja por la autopista.
Provoca un shock. La gran hoyada embruja desde la primera mirada.
Una vez en la ciudad, se pueden ver casas a
lo lejos en las laderas como si colgaran desde milenarios cerros, hoy
colonizados por cientos unidades familiares.
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| Vista panorámica de La Paz, al fondo el nevado Illimani. |
La Paz es la ciudad del malabarismo arquitectónico.
Uno se pregunta: cómo hicieron para animarse a construir en esas subidas y
bajadas y colgar esas casas, que desde la distancia pareciera que en algún
momento caerán por la fuerza de la gravedad.
El casco viejo de La Paz está plagado de
edificios históricos, donde parece que el tiempo se ha detenido para dejar su
marca arquitectónica en esta maravillosa ciudad.
La Basílica Menor de San Francisco, ubicada
en el centro de la ciudad, es uno de estos monumentos que invita a recorrer la
historia de la ciudad de La Paz y la de Bolivia.
Por las noches, las laderas de La Paz, esas
subidas y bajadas, cobran vida, como luciérnagas que se posan esperando ser
conquistadas por el día.
Bajar de noche por la autopista desde la
ciudad de El Alto también es una experiencia más que interesante. Un manto de luces alumbrando se extiende por
toda la hoyada.
La dinámica nocturna y cultural de La Paz
es diferente a la de todas las ciudades de Bolivia. Sopocachi es el barrio
donde están asentados un importante número de boliches de la ciudad. Es posible
encontrar un lugar donde saciarse de ritmos tropicales, hasta los pub para
escuchar rock y mover la melena hasta el cansancio y pasando por restaurantes
de comida rápida y de otros países.
El Festijazz de
La Paz, el Megafest, la oferta del Teatro Municipal y del Centro sinfónico, son
solo algunos aspectos de la dinámica cultural que propone la ciudad para el turismo
nacional e internacional, todos de una altísima calidad profesional.
El Festijazz de
La Paz, que se realiza anualmente en el Teatro Municipal, se ha trasladado a
las laderas de la ciudad. El saxofón, los bajos y otros instrumentos de viento
toman las plazas de las laderas para contagiar ritmos improvisados en un
ambiente altamente familiar.
Las casas que cuelgan de los cerros son una
especie de identidad urbana de la ciudad de La Paz, es un fértil ambiente para
explotarlo bajo los criterios del turismo urbano.
Es casi imposible no asombrarse con la
experiencia sensorial de La Paz, donde lo moderno y lo autóctono han aprendido
a convivir en una amalgama casi perfecta: mujeres de polleras multicolores
recorren las calles de la ciudad y modernos nuevos edificios nacen de la noche
a la mañana en distintos puntos de la ciudad.
Hace algunos años atrás, alguien llamó a La
Paz la ciudad inconclusa, porque el ladrillo visto sobresale en construcciones
de las laderas de la ciudad.
La Paz y turismo debieran ser una unidad
perfecta e indisoluble, porque es una ciudad que tiene la capacidad para
desafiar todos los sentidos.


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